¿Cómo hablar de India sin caer en los tópicos de siempre? Espiritualidad, contrastes, diversidad, colores, multitudes y miles de sensaciones. Todo eso es parte de recorrer este enorme país, pero después de tantos años estudiándolo, enseñándolo y acompañando viajeros, he aprendido que siempre guarda algo más por descubrir.
Mi relación con este destino comenzó hace más de veinte años, cuando conocí en Philadelphia a Vijaya, una joven india con quien intercambié clases de español por conversaciones sobre su cultura. Ese encuentro despertó una curiosidad que me llevó a estudiarlo en profundidad, primero desde la academia y más tarde a recorrerlo junto a viajeros por distintos rincones de su geografía.
Con el tiempo, dejó de ser solo un tema de estudio para convertirse en paisajes, personas y experiencias concretas. En este recorrido quiero compartir algunos de los destinos que considero esenciales para acercarse a su historia, sus tradiciones y la enorme diversidad que caracteriza a India.
Delhi: una ciudad construida sobre siglos de historia
Delhi es un excelente punto de partida para descubrir India porque concentra, en un mismo lugar, distintas etapas de su pasado.
Habitada desde varios siglos antes de Cristo, su ubicación estratégica la convirtió en capital de diversos imperios a lo largo del tiempo. Esa herencia sigue presente en sus calles, monumentos y formas de vida.
Delhi
En la Vieja Delhi, vale la pena recorrer sus calles, mercados y algunos de los símbolos más representativos de la ciudad. El Fuerte Rojo, una imponente fortaleza-palacio de arenisca roja construida por el emperador mogol Shah Jahan, fue el centro de poder de la antigua capital mogol. Muy cerca se encuentra Jama Masjid, una de las mezquitas más importantes de India, también impulsada por el mismo emperador. Ambos monumentos permiten acercarse a la grandeza arquitectónica y cultural de aquel período.
Por contraste, Nueva Delhi ofrece un paisaje completamente diferente, con amplias avenidas, áreas verdes y construcciones levantadas durante la época colonial británica.

Nueva Delhi
Uno de los aspectos que más me interesa de Delhi es justamente esa convivencia entre distintos tiempos históricos por los que ha atravesado India. Se puede retroceder varios siglos solo con caminar un par de cuadras.
Amritsar: conocer el corazón del sijismo
En el estado del Punjab se encuentra Amritsar, centro espiritual, cultural y político del sijismo, una religión fundada por Gurú Nanak en el siglo XV.
El gran protagonista de la ciudad es el Templo Dorado, construido originalmente hacia 1580 y recubierto de oro siglos después. Es uno de esos lugares donde la arquitectura constituye solo una parte de la experiencia.

Elisa Silva en Amritsar
Rodeado por un estanque sagrado, transmite una sensación de recogimiento que contrasta con el movimiento de la ciudad. Pero hay algo que considero especialmente interesante para quienes lo visitan: los enormes comedores comunitarios que funcionan en sus alrededores las 24 horas del día, donde sirven lentejas, arroz y naan a quien llegue hasta ellos.

Amritsar
El sijismo pone un fuerte énfasis en el servicio a los demás, y esto se puede observar directamente en sus espacios, donde cada día voluntarios preparan y sirven comida gratis a decenas de miles de personas, sin importar su origen, religión o condición social.
Amritsar invita a acercarse a una forma de entender la espiritualidad que no se limita a los rituales, sino que también se expresa a través de la hospitalidad, el trabajo colectivo y el servicio cotidiano.
Aquí se puede vivir de forma directa el sijismo y sus dos pilares: la adoración a Dios y el servicio a la comunidad. Es muy impresionante estar en el lugar más sagrado de una religión, viendo cómo tratan al libro sagrado, que es el gurú eterno, el Gurú Granth Sahib.
Udaipur: palacios y lagos en el corazón del Rajastán
Después de las grandes ciudades, Udaipur ofrece un cambio de ritmo. Fundada en 1559 por el maharajá Udai Singh, está rodeada de montañas y es conocida por sus lagos, palacios de mármol y paisajes que parecen sacados de otra época.

Udaipur
Su principal atractivo es el Palacio de la Ciudad, el más grande del Rajastán, el estado más extenso e histórico del noroeste de India. Se trata de un enorme complejo formado por distintos edificios construidos y ampliados por distintas generaciones de maharajás entre los siglos XVI y XX, lo que explica la diversidad de estilos que hay en su interior.
Recorrer sus patios, galerías y salones permite acercarse a la historia de las antiguas cortes del Rajastán y entender cómo cada gobernante fue dejando su huella en el mismo lugar.

Elisa Silva en Rajastán
Sin embargo, el encanto de Udaipur va más allá de sus monumentos. Me gusta el espacio libre que dan los lagos artificiales, el caminar por las estrechas calles del centro, llenas de tiendas, ferias de artesanía, frutas y verduras.
Jodhpur: la ciudad azul
Jodhpur es una de las ciudades que mejor representa la imagen que muchos viajeros tienen del Rajastán.
Fundada en 1459 por Rao Jodha, creció alrededor del fuerte Mehrangarh, que se levanta sobre una colina y domina el paisaje desde las alturas. Se trata de una impresionante fortaleza-palacio cuyas distintas dependencias muestran cómo sus gobernantes fueron transformándola a lo largo de los siglos.

Jodhpur
Desde allí se obtiene además una de las mejores vistas de Jodhpur y de sus casas pintadas de azul, razón por la que es conocida como la “ciudad azul”. El uso de este color empezó como una tradición asociada a los brahmanes y con el tiempo se extendió a otros habitantes. También tiene una explicación práctica: ayuda a proteger las viviendas del calor.

Jodhpur
Recomiendo recorrer Jodhpur con tiempo para combinar la visita al fuerte Mehrangarh con sus mercados y calles tradicionales. Es justamente en esa mezcla entre patrimonio y vida cotidiana donde la ciudad revela gran parte de su encanto.
Jaipur: la ciudad rosa
La capital del Rajastán fue fundada en 1727 por el maharajá Jai Singh y es conocida como la “ciudad rosa”.
El origen de ese nombre tiene una historia particular. En 1876, con motivo de la visita del príncipe de Gales, las autoridades ordenaron pintar de rosado gran parte de la ciudad como señal de bienvenida. Desde entonces, ese color pasó a ser parte de su identidad.

Jaipur
Jaipur también destaca por haber sido planificada siguiendo criterios urbanísticos poco habituales para la época, con grandes avenidas y calles ordenadas dentro de una ciudad amurallada.
En el centro se encuentra el antiguo Palacio de la Ciudad, rodeado de mercados donde conviven artesanías, textiles, joyas y la intensa actividad cotidiana que caracteriza a Jaipur.
A pocos kilómetros se encuentra Amber, antigua capital de la dinastía gobernante y uno de los grandes atractivos de la zona. Su fortaleza-palacio, construida sobre las colinas que rodean la ciudad, permite comprender mejor la historia de los gobernantes rajput.
Agra: encontrarse frente al Taj Mahal
Agra es conocida mundialmente por un solo monumento, pero eso no hace que la visita sea menos impresionante.
El Taj Mahal fue mandado a construir por el emperador Shah Jahan en honor a su esposa Mumtaz Mahal, quien murió en 1631. Las obras comenzaron al año siguiente y durante más de dos décadas miles de personas participaron en su construcción.
Taj Mahal en Agra
El edificio de mármol blanco está decorado con mosaicos, piedras y motivos florales, y se convirtió rápidamente en uno de los grandes símbolos de India.
Después de acompañar a tantos viajeros, hay algo que siempre me llama la atención: aunque todos llegan habiendo visto cientos de fotografías, el impacto de encontrarse frente al Taj Mahal sigue siendo distinto.
Hay monumentos que se reconocen en una imagen. Este es uno de los que realmente vale la pena contemplar en persona.
Varanasi: una ciudad donde la vida y la muerte conviven
Varanasi es probablemente el lugar que más desafía nuestra forma de entender India. Considerada una de las ciudades más sagradas del hinduismo, lleva miles de años siendo un importante centro espiritual y de peregrinación.

Varanasi
A orillas del Ganges se encuentran los ghats, largas escalinatas donde se desarrollan distintas actividades cotidianas y religiosas. Allí se realizan rituales, se reza, se conversa, se lava ropa y también tienen lugar las cremaciones.
Para los hindúes, morir y ser cremado en Varanasi tiene un profundo significado espiritual, ya que se cree que puede permitir poner fin al ciclo de reencarnaciones, conocido como samsara.

Varanasi
Para un viajero occidental, esta proximidad entre la vida y la muerte puede resultar impactante. Por eso, creo que Varanasi requiere especialmente una actitud respetuosa y abierta, más orientada a comprender que simplemente a observar.
Una primera aproximación a India
Este recorrido por Delhi, Amritsar, Udaipur, Jodhpur, Jaipur, Agra y Varanasi permite acercarse a algunas de las muchas dimensiones de India: sus antiguos imperios, la diversidad religiosa, la arquitectura, las tradiciones y las distintas formas en que sus ciudades han construido su identidad.
Pero un país de estas dimensiones difícilmente puede resumirse en un solo itinerario.
Después de tantos años estudiándola y recorriéndola junto a otras personas, sigo convencida de que una de las mejores maneras de conocerla es hacerlo con tiempo, curiosidad y disposición para dejarse sorprender.
Por eso, este itinerario forma parte de los Viajes de Colección de Travel Security, una propuesta diseñada para descubrir el país con una mirada más profunda, combinando algunos de sus destinos más emblemáticos con el contexto histórico, cultural y humano que ayuda a comprenderlo mejor.
Crédito fotográfico: Elisa Silva
Para más información sobre este viaje ingresa aquí: Viajes de Colección
